Quiméricas convicciones,
imposibles juramentos
de no adentrame más en la sustancia enemiga,
no han servido, ni siquiera
para separar mi cabeza del cuerpo que la sostiene,
atrayendo a mis hormonas
un éxtasis lacerante,
que me invita a despojarme
de toda máscara implantada,
imponiéndome desbordamientos
que impiden mi rebelión.
Me declaro sometida
por la insistencia de tu paisaje,
por la ambrosía
que despedaza toda idea preconcebida.
Me declaro inhabilitada
para negarme a la más deleitosa
de las tentaciones,
soy insumisa de tu carne y de todas sus celestales aberraciones.
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jueves
Me declaro sometida por la insistencia de tu paisaje
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