Suena el timbre agujereando,
demoliendo, derribando desde el
tímpano
hasta las uñas de los pies.
Pero no de una vez, no,
se atraviesa el sonido como arma de
fuego
letal
por cada uno de mis huesos.
Se atasca en el plasma,
se enrolla, se revienta contra la
coraza
que envuelve tripas y entrañas.
Devastador sonido telefónico,
amargo timbre, mi enemigo,
cómo te extraño.
...
...
