domingo

Aurora boreal

Michael Taylor


Dedicado a todas las mujeres víctimas de la violencia de género



Arrepentido. casi muerta su carcasa,
los ojos lánguidos, grises y opacos
que pareciera que era cierto su pesar.

Los años de hierbas envenenadas
falsificando ilusiones y abrigo en enero,
no mitigaban la agonía y el recelo

que ella llevaba a cuestas.
Ni siquiera le gustaban ya sus manos
que un dia fueran fuego reavivando arcanos.

Ya no, nunca más volverá
a la piedad, nunca enjugará más lágrimas
de cocodrilo dipsómano.

Si ha de mirar hacia algún punto
lo hará hacia el ártico, donde la aurora boreal
sólo dura seis meses. Los demás, no se cuentan.




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7 comentarios:

elena clásica dijo...

Vaya, Meri Pas, la verdad es que me estremece este poema. Tocas un tema que me revuelve las tripas, sinceramente me resulta muy difícil enfrentarme a él, aunque sea a través de un poema tan hermoso como este. Son maravillosas tus metáforas, maldito sea el cocodrilo dipsómano. La mirada solo tiene media vida, la que contempla el ártico pues allí la aurora boreal solo dura seis meses.
Una parte se queda en el camino.

Duro y terrible, hermoso a la vez.
Besazos.

Laura Caro dijo...

Que nadie calle la voz del dolor de su tortura vital.
Tal vez si somos muchos los que dejamos nuestra palabras, las palabras se hagan grito.
Un abrazo, Mari Pas.

Francesc Cornadó dijo...

Mari Pas, TE FELICITO, con mayúsculas. El dolor es muy fuerte, es la única verdad constatable.
Salud

taio dijo...

muyyyyyy bonito

Abel Asvir dijo...

gracias por tu visita, no conozco mejor manera de perder el tiempo que hacerlo entre palabras, sobre todo las de Quevedo!!! vuelve cuando quieras!!!

María Socorro Luis dijo...

Dejar atrás lo oscuro y envolverse en el resplandor rojo de la aurora bareal...
Qué hermoso!

Abrazos.

Anónimo dijo...

La desdicha se hace tan patente a veces que forma parte de ti